MENTE Y CORAZÓN

¿Decidimos con la mente
o con el corazón?
Cuando las personas nos referimos a los aspectos "cognitivos y afectivos", solemos expresarnos de manera concreta como "mente y corazón" o también como "razón y emoción", o "pensamientos y emociones", como si fueran cosas diferentes. Y en cierto sentido, lo son, pero no totalmente. Veamos por qué.
Aclaremos que un "pensamiento" es cualquier actividad de la "mente", como imaginar, discernir, interpretar, calcular o entender, pero que la "razón" se refiere más detalladamente al pensamiento lógico, a un análisis, inferencia, crítica o juicio.
¿Y qué hay el "corazón"? Depende de si lo consideramos en un sentido científico, literal, simbólico o a modo de ilustración.
Por ejemplo, si en un momento nos reímos o nos ponemos tristes, o estamos con miedo, ira o sorprendidos, ya no decimos que se trata de un pensamiento, sino de una "emoción", la cual tiene una connotación momentánea, pasajera, temporal (¡como una chispa!). Pero si le damos vueltas y vueltas o tiende a permanecer y arraigar (como una fogata que crece) como una preocupación, nostalgia o rencor, o cuando nos sintimos muy agradecidos por un favor recibido, lo consideramos un "sentimiento". Solemos decir que la emoción surge del "corazón", antes que el sentimiento.
Entonces, ¿por qué los separo retóricamente como "mente" y "corazón"?
Simplemente para ayudarte a tener siempre presente las diferencias y poder enfocarlas con más precisión y precaución cuando prepares y/o presentes un discurso, debido al efecto que podrías causar en el auditorio.
¿Por qué es tan importante tomar conciencia de tal diferencia o distinción?
Porque, a fin de cuentas, el punto no es si surge primero la emoción y después el pensamiento, o surge primero el pensamiento y después la emoción, sino porque no todos los pensamientos son razonamientos, ni todos los sentimientos son emociones en un sentido estricto, pero ambos influyen en nuestras intenciones y acciones.
Según las circunstancias, mente y corazón participan en las diversas redes neuronales de retroalimentación mutua. Se cree que la mente interpreta lo que ocurre, mientras que el corazón le asigna un valor afectivo que influye en nuevos pensamientos, y así sucesivamente. ¿No sentimos a veces que somos influidos emocionalmente por nuestro estado físico (hambre, agotamiento, una enfermedad)?
Se ha dicho que podemos razonar con la "mente" o con el "corazón", dependiendo de si se trata solo de una idea o pensamiento, o de si está provocada por una emoción o sentimiento.
Si tendemos a ser racionales, lo tomaremos con más equilibrio que si tendemos a ser emocionales, inclinaciones que influyen fuertemente en la
praxeología
PRAXEOLOGÍA. Análisis de la intención y propósito de una acción.
de las acciones que decidamos emprender.
Tienes que pensarlo muy bien en cuanto a si convendría despertar un razonamiento, para que los oyentes primero te abran su corazón y motivarlos, o si convendría despertarles un sentimiento, para que te abran su mente y primero razonen en lo que dices.
De modo que podemos afirmar que la influencia y retroalimentación es mutua: una emoción o sentimiento incluye imaginaciones, recuerdos, asociaciones, expectativas y otras formas de pensamiento, que no son estrictamente racionales; y un razonamiento puede producir miedo o algo que imaginamos podría infundir miedo, o un recuerdo producir tristeza.
Por eso, un orador competente no toma a la ligera esta diferencia. Las toma con pinzas y decide con muchísimo cuidado qué palabra, frase u oración usará, la forma como la expresará y hasta el momento en que convendría decirla.
Un orador novato o inexperto, o un experto que tome esto a la ligera, no estaría plenamente consciente de los probables efectos que podría despertar en su audiencia. La clave está en tomarse el tiempo suficiente para reflexionar.
Por eso: Mantén siempre la buena costumbre de revisar tanto "lo que has dicho, dijiste o quisieras decir" como "tu forma de decirlo". No por un sentido perfeccionista patológico, sino porque, aunque no puedas controlar ni adivinar cómo reaccionará específicamente cada uno de tus oyentes, quizá puedas controlar, mejorar y procurar la
sinergia
SINERGIA. Suma de efectos.
más positiva posible de pensamientos y sentimientos para que tus oyentes decidan con la mente y con el corazón.
