PALABRAS RARAS
Nadie se lanza a una piscina si no tiene un propósito y una intención ¿verdad?
Aunque procuro decirte las cosas con un lenguaje simple que te ahorre un gasto de energía extra tratando de entender cierta explicacion, a lo largo y ancho del blog te toparás en ocasiones con alguna palabra larga o rara que te exija detenerte y dedicarle un poco más de atención a fin de entenderla y luego continuar leyendo.
Eso seguramente ralentizará tu lectura, y quizá te lleve a preguntarte qué necesidad tuve para usar un término tan largo o extraño ¿Acaso no pude decirlo de manera sencilla? La razón tiene que ver con un principio fundamental: todo orador debe ampliar por lo menos algunos conceptos básicos sobre el funcionamiento de su mente, de sus pensamientos, de sus emociones y de sus razonamientos, a fin de comprenderse mejor a sí mismo y a los demás.
Si entiendes mejor cómo funciona la mente, entenderás mejor cómo funcionan tus emociones y tu cuerpo, como reaccionas ante los estímulos, por qué piensas como piensas y cómo te sientes como te sientes.
Por ejemplo: "Es importante tener claro el propósito de tu discurso, pero mejor es entender su praxeologia". Veamos la diferencia:
Las dos palabras, "propósito" y "praxeología", están relacionadas, pero entender la praxeología de un discurso va más allá de tener claro solo el propósito. Por eso te mostré la piscina. Nunca harías algo sin una intención, ¿verdad?
- Propósito significa saber qué pretendes conseguir con tu discurso: ¿informar, motivar, persuadir, entretener o mover a acción?
- Praxeología significa entender qué hay detrás de la acción: por qué tienes ese propósito, para qué das tu discurso, qué quieres conseguir, por qué eligiste ese propósito, qué recursos están implicados, qué consecuencias puede tener. Es buscsr el proposito "de segundo nivel" el propósito más profundo. Detrás de la superficialidad siempre hay una arquitectura racional que nos mueve a pasar de un malestar a lo que preferimos.
Una cosa es informar, y otra, mover a acción. Una cosa es dar razones, y otra, que esas razones coincidan, sean coherentes con la finalidad real y cobren vida.
Puedes tener claro tu propósito (tus razones y convicciones) identificando tu objetivo. Pero entender su praxeología (tus motivos e intenciones) consiste en comprender la conexión entre la acción y su finalidad, sus medios y consecuencias.
Es verdad que la praxeología identifica el propósito real, pero además evalúa si los medios empleados permitirán alcanzarlo y las consecuencias que producirá.
Puedo decirte qué hacer, pero mejor te explico por qué y cómo hacerlo. Las personas que solo se satisfacen con el "qué" invierten y aprovechan menos energía que las que se preguntan y encuentran las respuestas ampliando su discernimiento y perspicacia respecto a "por qué", "cómo", "cuándo", "cuánto", "quiénes", "dónde" y "para qué".
Por tanto, cuando en tu lectura encuentres una palabra poco común, tócala y abre el diccionario de Google para una explicación. Te ayudará muchísimo ampliar tu vocabulario, no para impresionar a tus oyentes, sino para ayudarles a profundizar sus conocimientos y ayudarles con su epistemología.
ARRIBA
