ENSAYAR ¿HASTA QUÉ PUNTO?



"Never get caught acting."

"Que nunca te sorprendan actuando", principio de actuación de Lillian Diana Gish (1893-1993), una de las actrices más influyentes del cine mudo.

A los 6 años de edad, comenzó a actuar y con el tiempo y la experiencia llegó a ser una experta comunicando emociones profundas sin proferir una sola palabra.

En 1912, tiempos en los que Dale Carnegie comenzaba con su famoso e incomparable curso de oratoria y relaciones humanas, fue descubierta por el director David Wark Griffith, que vio en ella un talento increíble y llegó a ser uno de sus mentores. Para 1915, ya era famosa.

Mediante la mirada, gestos, ademanes y postura de movimientos mínimos muy bien controlados, los espectadores no percibían fingimiento ni técnicas de actuación en su desempeño. Se veía tan natural y espontánea que era un ejemplo en el posicionamiento frente a la cámara. Muchos actores famosos la recuerdan por esa frase que se convirtió en un "principio de actuación".

Personalmente, cuando se trata de oratoria, no recomiendo estudiar teatro. No porque las técnicas de actuación sean inconvenientes ni contraproducentes, sino porque la oratoria exige absoluta naturalidad y genuindad, y muy pocos logran comunicar esa cualidad después de haber estudiado actuación o ensayado hasta el cansancio frente a un espejo.

Por eso, no me malinterprestes. No digo que esté mal actuar. Si quieres estudiar teatro, ¡adelante! Es tu decisión. Pero, ya sea que aprender oratoria o actuacion, asegúrate de "que nunca te sorprendan actuando". En oratoria, el fingimiento tiene un elevado "costo de oportunidad" irreparable si no pareces una persona sincera.

De hecho, muchos actores profesionales fracasan porque nunca llegan a verse lo suficientemente naturales en sus actuaciones. ¡Se nota que están actuando! Pocos son los que logran que el espectador "se meta" en la película y olvide que se trata de una obra preparada. En oratoria, visualizar y vivir el discurso la convierte en una obra maestra.

Por tanto, para quienes no tienen vena de actor, es mejor que no estudien teatro si solo buscan oratoria. Porque es mejor que estudien oratoria y se vean genuinos (con todos sus defectos) que fingir y pretender verse perfectos. En teatro no es tan grave.  Todos saben que una actuación no es real; pero en oratoria, fingir mal mata el propósito de persuadir. No se tolera la falsedad. Se espera sinceridad.

En síntesis: Ensaya las ideas más significativas, pero no todo el discurso. No está mal añadir un poco de sal a tu oratoria, pero no la conviertas en un 
fingimiento. Dicho de otro modo: Si no sabes actuar, no te dediques al teatro. Recuerda: Si quieres parecer competente, ya se trate de oratoria o teatro:

"Que nunca te sorprendan actuando"

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