¿INVESTIGAR?
Por qué investigar
Es muy probable que un médico inicie su investigación de algún problema serio de tu salud solicitándote una pequeña muestra de sangre, un tipo de análisis científico que empezó a usarse en el siglo XIX.
La lupa dio comienzo al análisis de cosas pequeñas en el siglo XIII. Unos 300 años después se añadió otro lente y fue creado el primer microscopio, y la ciencia avanzó inventando formas cada vez más sofisticadas de microscopio hasta descubrir el Crioelectrónico
Cryo-Em
Cryo-EM (Criomicroscopía Electrónica): Término amplio para la técnica de microscopía electrónica donde las muestras se congelan a temperaturas criogénicas. Cryo-TEM (Microscopía Electrónica de Transmisión Criogénica): Tipo específico de microscopio para la técnica más utilizada dentro de la Crio-EM. Puedes buscar en la IA la historia del microscopio.
para investigación biológica estructural avanzada.
Algo similar ocurrió con el desarrollo del telescopio desde el siglo XV hasta inicios del siglo XXI con el descubrimiento de James Web. Pero poco se habla del macroscopio, que desde 1975 contribuyó mucho a un conocimiento más abarcador, ayudándonos a analizar las cosas infinitamente complejas.
Es interesante que haya un macroscopio físico, que nos acerca a un objeto diminuto para verlo entero, y un macroscopio conceptual, que nos aleja de la Tierra para ver el cuadro completo de sus interacciones. Uno amplifica la escala de lo que el ojo físico casi no ve; el otro unifica la escala de lo que la mente humana no alcanza a procesar con discernimiento por sí sola.
¿Por qué es interesante saber esto? Porque para la ciencia, comprender la realidad requiere 3 enfoques complementarios que equilibran el conocimiento: Las cerca de 10 clases diferentes de microscopio, la gran variedad de telescopios inventados y las 2 clases de macroscopio que acabamos de mencionar.
No es que uno sea mejor que los demás. Todos son útiles en unos casos e inútiles en otros. Pero se complementan, dependiendo del tipo de análisis. El microscopio es solo una entre muchas herramientas científicas que nos han permitido observar, medir y analizar lo que antes era invisible a nuestros ojos y a nuestro entendimiento. ¡Hasta un burdo granito de arena parece una joya bajo un microscopio! Y también hay telescopios y macroscopios.
Nadie espera que contemos con todas las herramientas que existen para examinar lo que no vemos a simple vista, y mucho menos tenemos la capacidad para ver o discernir con perfecta perspicacia lo que piensan y sienten las personas.
Sin embargo, contamos con cualidades que, a manera de macroscopio metafórico, nos permiten formarnos conceptos que nos ayudan a tener éxito en la convivencia, lo que incluye la oratoria, la motivación, las relaciones humanas y la técnica de ventas. El prejuicio nubla el lente, la perspicacia y la empatía lo mantienen limpio.
Mientras un macroscopio metafórico nos permite observar situaciones fáciles de entender, nuestro macroscopio metafórico conceptual nos aleja para ver el cuadro completo de cada interacción con los que nos rodean para que, por un lado, podamos amplificar nuestra mentalidad y formarnos una opinión global de lo que no logramos ver con nuestros propios ojos, y por otro, unificar criterios para ver más allá de lo que nunca hubiéramos logrado discernir por nosotros de forma aislada.
Estoy refiriéndome al razonamiento, a la perspicacia, al entendimiento, a la prudencia, a la discreción, al discernimiento y a la comprensión que dan como resultado la empatía.
De modo que cuando preparemos un discurso, no solo pensemos en lo que queremos decirles a nuestros oyentes, sino en lo que nuestros oyentes pudieran pensar al respecto, lo que sentirían y cómo reaccionarían ante lo que oigan. Pero más que eso, no solo pensemos en ellos como un grupo o una masa humana (como hace el común de los oradores), sino en el individuo, en cada uno de nuestros oyentes.
Démonos tiempo para razonar, entender, discernir y comprender con perspicacia, prudencia, discreción y empatía cómo podría percibirlo un oyente individualmente.
Comencemos nuestra investigación mirándolos a los ojos. Nunca hables en público mirando a las paredes, mirando a los asientos vacíos, mirando a las puertas de escape, mirando a los grupos humanos del fondo, pasando y recorriendo una mirada furtiva, como diciendo: "No los conozco ni me interesa verlos a la cara".
Un orador que no ha llegado al punto de hacer un contacto visual significativo con los que lo escuchan, sino que parece que está hablando solo, no llena los requisitos de un orador competente.
En cambio, el orador que busca el contacto visual y conversa emocionalmente con cada uno de sus oyentes, es un orador que entiende la naturaleza humana y busca satisfacer la necesidad espiritual del contacto visual.
Puedes entender cómo funciona un microscopio, un telescopio y un macroscopio, pero nunca entenderás la empatía ni la necesidad espiritual de mirar a los ojos si no logras descubrir el placer de cruzar las miradas con tus oyentes cuando das un discurso.
Esto no se basa en la lógica, tal como los niños no usan la lógica cuando aprenden a montar bicicleta. Un niño observa, percibe, siente, procede, ensaya, tal vez caiga algunas veces, deduce, concluye, persevera, desea intensamente lograrlo e insiste hasta que lo consigue.
Pero si la bicicleta es muy grande, le costará mucho más que si es pequeña y le permite poner los pies en el suelo. Porque evitará caerse tan a menudo. Por otro lado, no es común que en su primera escuela los maestros le enseñen a montar bicicleta, o que vaya a un centro de estudios a inscribirse en un "curso de bicicleta". Y no creo que lo consiga siguiendo ciertas instrucciones en un libro.
Entonces, ¿dónde está la lógica? Bueno, la lógica -"su lógica"- no tiene nada que ver con un curso de filosofía. Si así fuera, los pajaritos tendrían que estudiar aerodinámica antes de saltar del nido. Tampoco se puede aprender a pilotar un avión estrellando aviones, como escribió el Dr. Wayne D. Dyer. Mucha de la "logica" se basa en una intuición. Pero sirve para montar bicicleta, pintar, cantar, escribir un poema, hablar en público o hasta debatir. Y hay ignorantes que llegaron a ocupar altos cargos, unos con gran éxito, otros, con grandes fracasos.
De modo que, aunque la lógica es mejor que la apariencia de lógica, nunca subestimes el valor de la intuición que te ayuda a orientarte. El punto no es siempre subirte a una bicicleta con lógica, pero si vas a andar en medio del tránsito por la ciudad, vas a tener que deducir muchas cosas importantes, como respetar a los automóviles y respetar la luz roja. ¿Te "parece" lógico?
Si cada quien percibe la realidad de manera diferente, incluso con una logica "aparente", resulta ser un verdadero milagro alcanzar el punto en que logremos ponernos de acuerdo en una sola cosa. La oratoria no consiste en hablar, sino en el arte de dejarnos entender.
Así que recuerda: la investigación comienza mirando a los ojos con el macroscopio simbólico de la empatía. Tienes que mirar a los ojos aunque te parezca que no tiene lógica. Pero tampoco te apresures a emitir juicios demasiado rápido: No todos los políticos son unos corruptos, ni todos los científicos se basan en la verdad.
